Minera Carola, sus Orígenes y su Historia

 

 

 

 

 

 

HISTORIA

Corría el año de 1840, y entre las cordilleras y quebradas de lo que es hoy la comuna de Tierra de Amarilla, Región de Atacama, en el denominado Distrito Minero de Punta de Cobre,  se iniciaban los primeros trabajos de lo que más adelante sería la Mina Agustina, rico yacimiento de mineral de cobre y cuya explotación,  a la usanza de la época,  se haría a través de un pique o perforación vertical en la que se desciende en cabrias o ascensores hacia las galerías (túneles horizontales), que son fortificadas, ventiladas e iluminadas y que se dirigen a los frentes de explotación. Durante la faena minera los pirquineros o mineros utilizaban diversas herramientas para extraer el mineral manualmente ya sea con barrenos, llaucanas, carretillas, martillos y capachos. Estos últimos eran grandes bolsos de cuero de vaca, de burro, caballo o de lobo de mar,   que eran los más durables, y donde cabían unos 50 kilos de roca, que llevados en las espaldas por los mineros les permitía sacar el mineral a la superficie.

Ya antes de ésta época se conocen antecedentes de explotación del distrito minero de Punta de Cobre y que datan de fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII, labores que habrían sido realizada por los expedicionarios españoles, aunque también hay evidencia de trabajos aislados que se habrían efectuado con anterioridad a la llegada de éstos por los pueblos originarios del sector.

En aquella misma época  el pastor Juan Godoy descubría el mineral de plata de Chañarcillo, así como también fueron descubiertos otros yacimientos de cobre, oro y plata en los alrededores de Copiapó, que le dieron fama y riqueza a esta ciudad y que alcanzó fruto de ello un enorme desarrollo urbano, arquitectónico y económico que la convirtió en la capital minera de Chile y en la primera ciudad del país que contó con un ferrocarril. Desde entonces, Copiapó fue reconocida por la riqueza de sus minerales y fue un polo de atracción para aventureros, noveles empresarios mineros, improvisados proveedores y exportadores de plata y cobre que con esfuerzo y tesón consolidaron esta ciudad como  motor del desarrollo económico del país. También fue cuna de célebres políticos y empresarios como don Pedro León Gallo y Manuel Antonio Matta y de muchos esforzados trabajadores.

El 9 de septiembre de 1865 fue mensurada la pertenencia minera “AGUSTINA”, conforme a la legislación minera aplicable en nuestro país en aquella época  y que eran las “Ordenanzas de Nueva España de 1783. Su inscripción en el Registro de Propiedad del Conservador de Minas de Copiapó fue practicada en el año 1866 y la superficie que encerraba la pertenencia era de 5 hectáreas.

Ya adentrado el siglo XX (el 26 de junio de 1956), 70 accionistas fundadores  dan vida legal a la que fuere la sociedad “Compañía Minera Agustina”, que a esa época extraía no más de 12.000 toneladas de mineral por mes a través del histórico pique construido en el siglo XIX.

Desde la fecha de su constitución, vale decir el año 1956 y hasta 1978 todo el mineral extraído de Mina Agustina  era vendido a ENAMI y a inicios de la década de los 80 se comenzó a entregar  en la Planta Cerrillos de propiedad de la COMPAÑÍA EXPLORADORA Y EXPLOTADORA MINERA CHILENO RUMANA S.A., también conocida como COEMIN S.A., que con posterioridad pasaría a ser de propiedad de la familia de don Jonás Gómez Gallo, como así también, en 1988 lo sería “Compañía Minera Agustina”  que es adquirida por esta misma familia y que pasó a llamarse “Sociedad Contractual Minera Carola”. Desde 1988 la compañía ha experimentado diversos avances y desarrollos; se ha modernizado y tecnificado, y la tradicional extracción del mineral a través de un pique se sustituyó por una rampla que  permitió dar un salto cuantitativo en los volúmenes de extracción de mineral, pasando de 20.000 toneladas mes a más de 150.000, pudiendo procesar todo ese recurso en Planta Cerrillos la que lo convierte en concentrado de cobre que es entregado en la Fundición Hernán Videla Lira (Paipote) de ENAMI.